Nuevas ideas sobre evacuación de emergencias

Por Joseph Zicherman, Ph.D 

En general, los métodos de evacuación propuestos se pueden clasificar como tradicionales, aquellos que fueron utilizados en evacuaciones de edificios de propiedad horizontal antes del 11 de septiembre, o no convencionales en caso de conceptos no verificados o relativamente nuevos, o conceptos que hasta el momento estaban prohibidos en EEUU.

En tanto la NFPA 101®, Código de Seguridad Humana®, o la NFPA 5000™, Código de Construcción y Seguridad de Edificios™, no reconoce estos métodos, algunos de ellos son utilizados voluntariamente en algunos lugares de los EEUU y por mandato en otros países, más aún, algunos artículos acerca de estos aparatos han aparecido en los medios más importante desde el Wall Street Journal hasta Popular Sciences. El propósito de este artículo es el de proveer información básica concerniente a estos dispositivos de egreso alternativo, con los cuales nosotros como profesionales en la seguridad de edificios debemos estar familiarizados aún en el caso de no condonar su uso.

Estrategias de escape no convencionales
Las estrategias convencionales para el planeamiento de seguridad contra incendio en los edificios de propiedad horizontal, integran actualmente características de construcción activa y pasiva, tales como la segmentación, los rociadores contra incendio, los pozos de escaleras presurizados, los que han demostrado ser confiables a lo largo de los años.

Por otro lado las estrategias no convencionales existentes pueden incluir tales medidas de seguridad no convencionales, como los sistemas de descenso del tipo montacargas, toboganes de escape, y paracaídas diseñados con el fin de aminorar la energía cinética desarrollada por los evacuados al descender, de modo de depositarlos sanos y salvos en tierra a una velocidad razonable.

Códigos NFPA Relacionados

 NFPA 5000™, Código de Seguridad y Edificación. El único código de edificación aprovado por ANSI, cubre nuevas construcciones, remodelaciones, y cumplimiento. NFPA 101®, Código de Seguridad Humana®, requisitos para proteger de los peligros del fuego, humo, vapores tóxicos, y pánico.

Tales dispositivos implican desafíos técnicos significativos y arrojan preguntas acerca de los problemas regulatorios potenciales y el comportamiento humano.

Actualmente, las estrategias no convencionales existentes no constituyen generalmente parte del diseño del sistema de los EEUU, de la planificación de emergencia, o de la revista reguladora, a pesar de que la NFPA 101 y la NFPA 5000 han mencionado hasta cierto punto a los toboganes de evacuación, ya que estos son utilizados en locaciones industriales, como en el caso de torres petroleras y torres de control de tráfico aéreo en algunas bases militares. A pesar de nuestra falta de familiaridad con dichos sistemas y su uso en los EEUU, muchos de ellos son utilizados en otros países.

Los sistemas tipo montacargas pueden descender evacuados desde edificios altos utilizando un cable y un sistema de frenado para controlar la velocidad del descenso. El dispositivo de descenso más ampliamente utilizado en la actualidad es el ORIRO Descenter de manufactura japonesa compuesto por una polea y un cable de rescate de acero con arneses de algodón tejido en ambos extremos. Para utilizar el sistema, un evacuado coloca la polea en una ventana, techo o balcón y se calza el arnés que se utiliza para el descenso hasta el piso a una velocidad de 3 pies (1m) por segundo. Mientras el evacuado desciende del arnés, el otro extremo del cable va subiendo hasta el lugar de ascenso anteriormente mencionado, permitiendo al próximo evacuado su utilización. La polea controla el tiempo del descenso, utilizando un freno de fricción centrífugo.

Más de 100.000 Descenters listados por UL, que son capaces de transportar individuos de hasta 225 libras (102 Kg.), se encuentran en uso en Japón.

El sistema de rescate BEST, que se fabrica en los EEUU y cuyo concepto es similar al del Descenter, utiliza sin embargo, dos trajes resistentes al fuego en lugar de los arneses de algodón para sostener a los evacuados. El traje, que se asemeja a un gran overol que se extiende sobre la cabeza del evacuado, es diseñado para reducir la exposición al calor y aminorar la ansiedad al evitar que pueda ver hacia abajo. El es ajustado a un cable y a una polea que envía un traje vacío hacia arriba para la próxima persona mientras que el primer evacuado desciende.

Howard Safir, un ex comisionado de la policía de la ciudad de Nueva York y del departamento de bomberos, se encuentra promocionando el novísimo dispositivo de descenso conocido como Safir-Rosetti ResQline. Este sistema permite un descenso mucho más rápido porque utiliza la resistencia del aire creada por una turbina rotativa que disipa la energía cinética generada durante el descenso. El ResQline, que mide 3 x 3 x 1.5 pies (1 x1 x 0.5 m), puede ser instalado en uno o dos lugares por piso, o sobre los techos o balcones, o en cualquier ventana que pueda ser abierta.

En caso de incendio, un evacuado se coloca su arnés sujeto a un carrete de cable portátil. Luego de sujetar el carrete al eje de la turbina, dicho evacuado da un paso fuera del edificio y desciende a razón de 15 pies (5 m) por segundo, mientras la turbina controla el descenso. Luego que el evacuado llega al piso, el próximo a descender cambia el carrete por otro igual y se repite el procedimiento. El sistema listado por UL, que permite que los evacuados desciendan prácticamente 5 veces más rápido que mediante los sistemas de freno a fricción centrífuga, como con el Descenter y el BEST, puede ser utilizado en edificios de cualquier altura y no necesita mantenimiento para su uso en interiores o exteriores hasta los 35 años.

Recientemente, el Centro Azrieli en Israel, un centro de compras y negocios en el centro de Tel Aviv, adquirió el sistema Safir-Rosetti ResQline.

Dispositivos del tipo tobogán y deslizadores
Los dispositivos de toboganes o deslizadores generalmente utilizan un tubo de tela tendido desde hasta 30 pisos sobre el terreno y requieren de espacio suficiente de salida para permitir el aminoramiento de la velocidad de caída.

El Baker Life Chute (BLC), uno de los cuales se encuentra instalado en la torre de control de tráfico aéreo de la Base de la Fuerza Aérea Ramstein en Alemania, consiste de un tubo de malla de nylon sujetado a tres aros metálicos arriba y abajo. Los aros superiores están asegurados a la estructura desde la cual la evacuación se realiza, y los aros inferiores lo están a un objeto prefijado en el piso. Los evacuados se deslizan hacia abajo a través del tubo y frenan aplicando una presión externa sobre la malla por medio de sus pies y sus manos. El sistema, que es fabricado por la Baker Safety Equipment of Delaware, puede transportar hasta 30 personas por vez en forma continua.

Otro sistema BLC esta diseñado para ser elevado en el aire hasta el tope de un edificio durante una emergencia, en tanto un tercero puede ser sujetado a la escalera de rescate del departamento de bomberos actuante.

En el sistema de evacuación modular avanzada, producido por una compañía israelí, un tobogán interno de material resistente al fuego, se despliega automáticamente desde un portal dentro del edificio, hacia una locación designada en el piso, o hacia un edificio adyacente, cuando el sistema de alarma contra incendio del edificio se activa. Las secciones planas del tubo controlan la velocidad de descenso. Luego que los ocupantes han sido evacuados, el personal de rescate puede utilizar un sistema tipo montacargas construido dentro del tobogán para ingresar al edificio.

Sistemas de Rescate
Además, existe el Sistema de Rescates de Escape, fabricado por Escape Rescue Systems Ltd. of Kadima, en Israel. Se guarda doblado sobre el techo, y cuando se extiende un dispositivo de plataforma múltiple se abre y desciende permitiendo a los ocupantes el ingreso simultáneo a través de las ventanas indicadas. Los dispositivos descienden hasta el piso y los moradores arriban a salvo en tanto el dispositivo se repliega. El personal de rescate y de incendio, sube el sistema dentro del edificio.

Sistemas de Paracaídas
Otro dispositivo de evacuación no convencional es el paracaídas, derivado de los paracaídas clásicos, que requiere de los evacuados al saltar desde una estructura cierto equilibrio en el descenso. Los paracaidistas tradicionales, incluidos los saltadores BASE (b: edificio; a: antena; s: estructura; e: tierra) critican el concepto considerándolo muy dificultoso y altamente peligroso.

Un sistema de evacuación tipo paracaídas disponible es el Executive Chute, de fabricación norteamericana por la Destiny Aircraft Corporation of Michigan. El paracaídas se despliega en una cuerda estática sujeta a un objeto fijo en el edificio, a la cual el evacuado asegura el cabo de apertura antes de lanzarse, permitiendo que el paracaídas se abra en caso de que el evacuado entre en estado de confusión o pierda la conciencia durante el salto. El casquete redondeado diseñado para eliminar la necesidad de maniobra debe permitir que los evacuados floten directamente hacia abajo, luego que el paracaídas se despliega.

El paracaídas puede utilizarse a cualquier altura sobre los 12 pisos o 125 pies (38 m), y debe ser inspeccionado y reempacado cada 3 o 5 años.

A pesar de que alrededor de 200 Executive Chute ya fueron vendidos mayormente a particulares, no existe ninguna documentación de su uso durante una emergencia en un edificio de propiedad horizontal.

Otro paracaídas, el US Evacuchute producido por la Emergency Evacuation Systems, está también diseñado para no utilizar las manos y está provisto de una cuerda de despliegue estática, pero su casquete en forma de cono, que aumenta la estabilidad, permite que el evacuado lo maniobre y lo aleje del edificio. Si se lo guarda adecuadamente puede durar hasta 15 años, aunque requiere inspecciones anuales y reempaque. El Evacuchute está recomendado para ser utilizado por sobre los 14 pisos o 140 pies (43 m). El Evacuchute esta disponible al público desde julio de 2002.

Problemas reguladores y de seguimiento
Si la industria decide perseguir el uso de sistemas de evacuación de emergencia no convencionales, el desarrollo de reglamentos que los regulen será un verdadero desafío por una variedad de razones. Tales reglamentos deberán reconocer que los dispositivos de descenso controlado constituyen el último recurso a ser utilizado sólo cuando no se encuentran disponibles las salidas convencionales. Ellos deberán esperar diferencias significativas en lo que respecta a las condiciones y riesgos vinculados al uso de dichos sistemas.

En los Artículos 7.2 y 7.2.10 de la NFPA 101, ya existía un precedente para el uso de las estrategias no convencionales. El Artículo 7.2.10 titulada “Escapes en Tobogán”, reconocía específicamente a los escapes del tipo deslizadores como una forma de egreso cuando fueron permitidos desde el capítulo 12 hasta el 42 en la NFPA 101. El Artículo 7.2.10 también declara que los escapes por medio de deslizador deben ser aprobados y que la capacidad verificada de dichos toboganes debe ser puesta a consideración en el planeamiento general del egreso.

El capítulo 40, “Espacios Industriales”, permite que los toboganes se utilicen en el 100 % de la capacidad de evacuación de emergencia en espacios de alto riesgo, pero sólo cuando los evacuados potenciales estén regularmente entrenados para su uso. El Anexo A.11.2.2 recalca que los paracaídas de escape, los dispositivos de descenso controlado, y los elevadores “no deben ser substituidos por las provisiones de este Código.”

La UL ya ha confeccionado una lista sobre los dispositivos de descenso controlado y sus componentes, que se encuentran por consiguiente sujetos a programas de inspección en proceso para mantener dichos listados. Aún así, la documentación de UL resalta que los dispositivos han sido evaluados solamente en lo que respecta a la operación mecánica, y no se espera que sean utilizados como medio de egreso durante incendios. Las evacuaciones llevadas a cabo hasta la fecha, reconocen sólo propiedades específicas, como el valor de la velocidad de descenso, la capacidad, y la durabilidad o resistencia a la corrosión.

De modo interesante, la situación reguladora alrededor de los dispositivos de descenso controlado es similar a aquella asociada con infructuosos intentos previos para desarrollar normas para capuchas de escape, lo que generó un intenso debate en los encuentros de la NFPA durante 1998 y 1999.

Factores Humanos
Quizás las preguntas más insistentes que la industria debiera responder antes de que los dispositivos de descenso no convencionales se transformen en convencionales, estén vinculadas a aquellos que las utilizan y no al equipamiento y las reglas que las controlan. Los aspectos técnicos y de ingeniería de los sistemas de descenso controlados que se encuentran disponibles en la actualidad parecen razonables, pero su aplicación masiva a potencialmente grandes números de personas, constituye un concepto no verificado en los EEUU. En realidad, depender de dicho equipamiento va en contra de todo aquello que nosotros habitualmente entendemos acerca de la interacción entre el comportamiento humano y el desempeño del edificio.

Los efectos provocados sobre los evacuados por los métodos no convencionales deberían ser estudiados tanto como los métodos para hacer frente a la ansiedad, vinculados a dichos sistemas. La investigación actual acerca del uso de elevadores durante emergencias en edificios de propiedad horizontal, está provocando cierta ansiedad en la comunidad de protección contra incendio, no solo debido al desempeño del equipamiento, sino también acerca de las respuestas anticipadas de los ocupantes de dicho edificio, y el punto es que tales ocupantes utilizan elevadores todos los días. ¿Cuánto mayor podría ser el miedo a utilizar un dispositivo desconocido en circunstancias de verificación?

Además, los que utilizan dichos sistemas deberán ser entrenados para ello, y dicho equipamiento deberá ser mantenido regularmente si se quiere que sea efectivo en una emergencia, y las ventajas y desventajas de cada sistema deberían ser evaluadas cuidadosamente antes de que dichos dispositivos sean puestos a disposición del público, especialmente lo que se refiere a estructuras pre existentes, que no hubiesen sido diseñadas pensando en el uso de estos dispositivos. Otros inconvenientes que podrían afectar su uso, tal el caso de vientos cruzados, deberían ser evaluados del mismo modo.

Quizás estos sistemas existentes no convencionales deban convertirse en herramientas aceptables a disposición de los diseñadores de edificios, los reguladores, y los primeros socorristas y ocupantes.

Las mejoras en lo que respecta a la utilización de los edificios en los próximos años, ciertamente implicará una nueva mirada a las formas de evacuación no tradicionales de dichos edificios. Un uso más amplio de los elevadores para evacuación, evacuación simultanea de todos los pisos en una propiedad horizontal, nuevas formas de evacuar ocupantes con movilidad reducida, y la utilización de sistemas no convencionales, son todas cuestiones abiertas a discusión.

Los primeros socorristas ya han utilizado algunos de los sistemas descriptos aquí, y su uso en lugares de alto riesgo o altas torres con limitado número de ocupantes especialmente aquellos que se encuentran físicamente discapacitados, quizás pueda ser razonable, pero desarrollar códigos y normas que vinculen a dichos sistemas presentará un extraordinario desafío.

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